“El color es mi arma para huir de la depresión”, ha comentado Ágatha Ruiz en múltiples ocasiones; tanto, que se ha convertido, desde sus inicios en su principal sello de identidad. Pero en esta colección, la diseñadora ha incorporado el brillo como elemento principal, convirtiendo la pasarela en una fastuosa fiesta agathista en la que los diseños parecían cobrar vida, acompañados de un rosa reinando sobre la escena y música de la movida madrileña imperando en el espacio.
Como elemento innovador, ha destacado la inclusión del chándal, como una de las prendas que Ágatha Ruiz de la Prada ha rescatado de las tendencias a nivel mundial y ha adaptado a su estética. Colores llamativos, volantes incorporados, estampados de lunares y corazones coronando una prenda originalmente deportiva que reina, desde hace varias temporadas, en el street style. Junto al chándal, las zapatillas cósmicas -este ha sido el título que ha otorgado la firma- han liderado el campo de novedades en la colección. La pieza estrella de la temporada, en esta ocasión, era el calzado: unas zapatillas con 12 cm de plataforma, impregnadas de genialidad intergaláctica y que saldrán a la venta hoy mismo.
El saludo final, como siempre, ha estado protagonizado por un baile multitudinario en el que han participado modelos y amigos de la firma. Y, esta vez, Ágatha ha querido contar con la compañía de su hija Cósima para agradecer el apoyo del público. De lo que no cabe duda
es que cada desfile de Ágatha Ruiz de la Prada se convierte en una fiesta sin igual.

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